lunes, 25 de noviembre de 2013

Lunes.


Estresada mal y con el infierno en la punta de la lengua. No encuentro soluciones por ningún lado y lo peor de todo es que mis amigos andan igual, por lo tanto no encuentro consuelo alguno en ellos. Me gustaría estar distraída, que todo me resbale como dice la gente, fresca como una lechuga, pero no, soy una paranóica del tiempo, de las miradas, de los deberes, de lo que se hace y tambien de lo que ni siquiera se intenta. Es evidente que tengo un gran problema, aparte de mi cara. 
He subido las escaleras hacia mi habitación pausadamente el día de hoy, y me he dado cuenta de que hay un enorme espejo que nunca antes vi. Y me he visto como un fantasma bastante triste pero en el fondo heróico. Me he percatado que tengo un ligero parecido con un personaje del cine terrorífico y eso me ha hecho reír subrepticiamente. No es tan malo en realidad, no es tan malo porque tal vez, en el futuro, firmarás la paz en una mesa con Arnold Schwarzenegger.

domingo, 3 de noviembre de 2013

y sin embargo te quiero + y sin embargo

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martes, 22 de octubre de 2013

martes, 8 de octubre de 2013

no siempre




A veces pienso en el wifi y en los pajaritos
a veces quiero ser vegetariana
a veces me da vergüenza admitir mi sueño vegetariano
a veces pienso en tu cintura
a veces me duermo pensando en tu cintura
y sueño besándola y durmiendo sobre ella
también a veces la olvido
y me distraigo en otras partes
en otras personas
a veces miro las narices de la gente al pasar
a veces sus cuellos
a veces quiero volverme un collar
a veces estiro la pata para olvidar
a veces me haces mal
a veces viajo mal
pero vuelvo
siempre vuelvo.



domingo, 29 de septiembre de 2013

soy un sapo




Soy un sapo solitario
que salta entre charcos
un sapo con olfato de perro
pero muy muy viscoso.

no ladro, babeo
y aprovechando el tiempo
duermo

croack.

sábado, 31 de agosto de 2013

Ñ






El egoísmo es tan macabro como la soledad. Están hechos en el mismo molde. Son avergonzantes la mayoría de veces.
Tu cintura es un anillo que quiero calzar a la perfección.
Veo que debería partirte la cabeza en dos para saber tus ideales extremos, bellacos.
Te regalo en esta noche una copa más, a tu salud, aquella tirana y esquiva.










miércoles, 14 de agosto de 2013

Una guardia cualquiera.




7:30 pm : Llego al hospital bastante animada. Es la noche del 28 de Julio y, a diferencia de la mayoría de mis amigos y conocidos, debo trabajar. Hoy no hay noche de juerga, ni de rock, ni de alcohol, hoy pese a mi conducta en los últimos meses, debo quedarme a trabajar. Pero no hay ningún reproche hacia lo infausto del destino. Esta noche trabajo y eso me ha puesto feliz.

7:40 pm: Mi colega comienza el reporte de enfermería. No hay pacientes de cuidado, no hay emergencias. Al parecer esta será una noche tranquila, eso espero. Anoche no pude dormir porque vi una película hasta tarde con mis amigos y eso me tiene algo desvelada. Lo único que pido es una noche plana y aburrida.

8:00 pm: Comienzo a dar tratamiento a los pacientes que tengo a cargo. Tengo expectativas de poder ver a las 11 de la noche el programa de Beto Ortiz en el que entrevistará a Susy Diaz. Les hago saber esto a mis compañeras de trabajo, quienes imagino se llevaron una impresión algo bizarra sobre mí. La cereza en el pastel.

11:00 pm: Por fin, pude ver parte de la entrevista a Susy Diaz. La tele basura a veces me parece tan tierna.

12:00 am: Luego de cenar, es inevitable una larga sobremesa. Les comento que esa noche dormiré en el consultorio de gineco y una de mis colegas se sorprende, dice que es una habitación muy pesada y que mucha gente ha fallecido allí. No puedo evitar el ponerme nerviosa y al instante me imagino que un fantasma oscuro y veloz me jala de los pies.

3:00 am: Me he quedado sola y es hora de dormir un ratito. Entrar al consultorio de gineco me hace pasar saliva pensando en los espíritus chocarreros. Mando todo a la porra y me aventuro a entrar con un edredón limpio y una almohada. Me acuesto. Qué rápido me dormí!!

6:00 am: Despierto. No hubo ningún fantasma. Es un día nuevo. No hubo emergencias anoche. Debo considerarme afortunada. 


7:30 am: Tengo hambre!!!



domingo, 11 de agosto de 2013

Esperanza





Nunca le tomé importancia o mejor dicho nunca asimilé aquella frase "La esperanza es lo último que se pierde". Anoche la escuché de un paciente. El Sr C realmente había perdido casi todo al momento de decirme Licenciada, yo ya perdí toda esperanza. Y cómo juzgarlo? con su insuficiencia renal, su vida atada a la máquina de hemodiálisis, un problema de la prótesis de cadera y casi un mes en Emergencia esperando una cama en piso.  Entonces intento rescatarlo, cómo va a decir eso, si usted sabe que va a estar bien, don C. No señorita, yo sé que no. 
Y cuando la esperanza se pierde? Qué nos queda? El ego, la desesperación o la muerte? O tal vez tan solo la vida en su opacidad. O quizas, mejor aun, la paz de saber que no hay remedio, y que la esperanza en la vida no es más que la mas dulce de las esperas por la muerte.
Y luego lo escucho reír. Le cuenta un chiste a la técina y todos los pacientes ríen. Volteo y lo veo sonreír y recuerdo que alguna vez aquel ancianito fue un niño malcriado y me da risa, y me dan unas ganas locas de rebozar de esperanza. Él me la contagió.




jueves, 8 de agosto de 2013

De una película sobre Andy Warhol



Una de las cosas que nos gustaba hacer era hablar sobre películas, a pesar de mi concurrente apatía por la televisión o por el cine. Me contó una vez una película sobre Andy Warhol o más bien sobre una de las amigas de Andy Warhol. No recuerdo su nombre pero era una modelo muy hermosa, muy loca y muy rica. Nació en Virginia pero cuando cumplió los dieciocho (edad peligrosa) se muda a New York City para codearse con los grandes y de cierto modo hacer arte, porque uno de sus sueños era  seguir una carrera como actuación, o diseño de modas. Un día en una fiesta de alta alcurnia es observada desde lejos por un ojo curioso y veloz. Es Andy quien la observa con detenimiento, la observa bailar con la sutileza de un venado en caso de que los venados puedan bailar. Alguien le susurra al oído de Andy, es millonaria, ponle atención, puede beneficiar a The factory, dice la voz. Entonces Andy no descarta haberse enamorado. Se acerca entonces, intercambian tarjetas, Andy le pide que visite The Factory, que la espera allí. La modelo asiste con entusiasmo y sin saber cómo graba una película y al cabo de un mes graba otra más. Antes que nada Andy le recalca que por actuar en sus películas los actores no reciben remuneración alguna, que todo es en honor a la fama, y la confundida pero feliz modelo acepta. Se vuelven muy amigos: viajan, beben, se toman fotos en las que no falta una joya o una sonrisa.

Aquí, viene la parte triste e insensata de la historia. La modelo conoce las drogas y, predeciblemente, se entrega en cuerpo y alma a ellas. Conoce también a un cantante de rock de moda y se siente enamorada, pero como muchas veces sucede, el amor y la amistad no son platos de la misma cocina. Andy se entera de la relación entre su modelo-amiga y el rockerito, y le dice o él o yo. Mi pregunta es ¿Por qué Andy se siente amenazado ante el nuevo romance de la modelo? La respuesta puede ser celos, puede ser envidia ante su propia soledad o puede ser cualquier otro sentimiento nuevo, que como se sabe los humanos somos expertos en inventar. Entonces la triste y solitaria modelo (otra vez confundida, sobre todo) se decide contra todo pronóstico por su amigo, quien le daba trabajo, no remunerado, pero trabajo al fin y al cabo. Pasa el tiempo: el alcohol, las drogas y la soledad consumen el tiempo de la modelo. Como es natural, gasta todo su dinero en anfetaminas, LSD y en otras banalidades, lo que la lleva a una rotunda y (quién lo diría) veloz ruina. Acude entonces a su fiel amigo Andy para pedirle un poco de dinero para más droga y tal vez un cheesecake. Andy se niega a darle un centavo, es más la retira de The Factory, prohíbe su ingreso y le pide que por favor se aleje de su entorno, que no se humille más, que ya llegó muy bajo. La modelo llora, no comprende la reacción de su amigo y en ese momento reacciona y se arrepiente de haber dejado el amor por una amistad tan mezquina, tan carente de lealtad, tan llena de agujeros negros. Busca nuevamente al cantante de rock infructuosamente. Pasan los años y como ya se imaginaran, la modelo fallece por sobredosis.


Varias veces le pedí a Sonia que me cuente esta historia. Me gustaba cómo la contaba, lo hacía con cariño y lejanía. 



jueves, 25 de julio de 2013

Mi actualización de la segunda mitad de este año 2013





Mi sexto sentido volvió a fallar: Esta no es la mejor segunda mitad del año ni mucho menos una de las mejores temporadas del siglo. Ja, en serio el hecho de haber pensado en calificarla así me ha hecho sonreír. A ver, Julio se ha comido literalmente mi buen humor y mi alegría. Qué puedo esperar de Agosto? No, no es fácil para mi escribir esto en mi blog, peor ahora que está infestado de textos pesimistas, fatalistas, yo no sé qué bicho me ha picado en 1984 como para ser así, toda una bruja, la bruja de Blair, como me gusta autodenominarme.
Dentro de unos pocos días comienza Agosto y estoy con la soga al cuello en cuanto a dinero (la palabra dinero me hace pensar en los árabes y por lo menos eso también me hace reir), peleada hasta más no poder con mi familia y viviendo una de las épocas en que debido a varios factores estoy más sola que nunca. Tampoco puedo asegurar que me va mal en todo, por lo menos tengo un trabajo del cual disfruto minuto a minuto y que por el momento es mi única razón para estar de cierta manera feliz. 
Me gustaría tener con quien cenar esta noche, sería bonito, me daría fuerza.




miércoles, 10 de julio de 2013

2013



El precio que me he puesto siempre ha sido muy bajo. Pero eso no es lo sustancial, lo sustancial radica en el hecho de haberme puesto un precio cuando lo natural era dejar que los árboles, el viento, las estrellas se ocupen de ello y que yo, sin más ni menos, me dedique a caminar a la merced de aquellas cosas invaluables de la vida y me sienta una más dentro de su territorio.

Junto a mi principal equívoco también he descubierto otro error: he depreciado todas las cosas que no tenían explicación, las he cogido y las he arrumado a los pies de mi cama (lugar favorito) pensando que ellas solas se levantarían, suponiendo o dando por hecho que mi eterna hibernación en el desgano se transformaría de pronto en algo bello y por fin me libraría de la fuerza malévola que me ata al cautiverio, a la soledad sin fondo ni forma.

Aquellas cosas sin explicación se han ido muriendo sin darme cuenta, las veo agonizar a mis pies y soy incapaz de mover un dedo a su favor, tiemblo al verlas y soy incapaz de inclinar una mirada decidida a liberarlas, a darles una muerte digna. 

Hay una flor inquieta que cree puede ser mi única fuente de vida ahora. Yo la omito, la borro de mi viejo diccionario.






Manhattan - W. Allen - 1979 "Basta tener un poco de fe en las personas"

sábado, 6 de julio de 2013

401



Si pudiera me reprogramaría ahora mismo, para ser como tú. Cambiaría absolutamente todo de mi, todo este desorden, esta maraña de rarezas. Me gustaría ser como tú y dejar que todo lo malo se vuelva solo un chiste malísimo del cual no puedo reír y que más bien río un poquito por respeto al chistosito que lo ha hecho, para no hacerle quedar en ridículo. Si sabes que te necesito?  Te necesito constante e irremediablemente pero ya te debes haber cansado de este mi discurso del cual hasta yo me siento hostigada, es para jalarse de los pelos.

Hoy el día ha sido muy tranquilo y he estado como siempre sola en el devenir absurdo de las horas laborales. He sonreído mucho y vaya que me ha costado trabajo. Incluso hice un par de bromas para levantar el ánimo de dos angelitos enfermos. Ellos sonrieron y luego siguieron su pensamiento, su camino pensante de la vida y yo, bueno yo seguí también el mío, el del dolor, la mentira y la desesperación.

De regreso a casa quise caminar pero la calle estaba repleta de gente, eso me aturdió entonces decidí regresar a casa así intempestivamente y encerrarme como una cucaracha en mi cuarto, de hecho es la mejor decisión que pude haber tomado, no iba a ir por ahí espantando gente con mi aspecto demacrado y enfermizo, con mi postura acabada, marginal, terrestre.

Volví entonces a mi sendero de oscuridad, de fatiga. Volví y aquí no hay nadie, ni siquiera eco. Aquí nunca hubo siquiera vida.




miércoles, 19 de junio de 2013

Modorra





He vendido la mejor de las mentiras esta noche
al acercarme como una serpiente a tu cama
y sé que en el fondo te has asustado con timidez
o quisiste gritar de espanto

yo, al igual que tú, no conozco nada
pero te he mentido dentro de esta caja toráccica
que nos asfixia
le he puesto a mi voz un color ambar
que jamás pronunciaría en silencio

luego me darás las gracias






martes, 18 de junio de 2013

El hombre de Acero




Aunque no me crean, admito que nunca antes vi una película de Superman. De hecho, a pesar de que siempre había pasado desapercibido, esta vez fui con cierta expectativa que me es común últimamente debido al entusiasmo y satisfacción que me han producido las películas violentas, o de acción o de ciencia ficción (nunca se sabe qué género manda en las mezclas hollywoodenses) en los últimos meses.

Lo primero que ves en pantalla es la mamá de Superman. Ella gime y puja con pundonor pues se encuentra dando a luz a un nene que aunque no lo quiera y aunque irónicamente haya sido concebido con total imparcialidad, va a tener la gigantesca e intrincada labor de comerse la responsabilidad de salvar a un mundo que se la pasa (y eso se ve más adelante) tachándolo de raro o de poco listo, lo cual es bastante duro a pesar de que en el fondo él se lo haya ganado. Entonces la mama de super-mansito da a luz a su heredero en una coyuntura de guerras y violencia en el planeta Criptón, para malestar y jaqueca de los chicos malos que equivaldría en Perú a los senderistas o a la gente de Patria Roja. Entonces este bebé nada afortunado es enviado a la tierra con el fin de ser salvado y salvar además en su carga genética a la población de Criptón. Esta parte es bastante oscura: Superman niño crece en Kansas junto a una familia de red necks quienes tratan de criarlo como a un niño normal pese a los continuos problemas mentales y sociales que enfrenta, aunque sorprendentemente después de ser víctima de bullying durante su niñez y adolescencia, termina la secundaria como un joven pacífico y de buen talante. Es entonces cuando decide salir al mundo: viaja interestatalmente cachueleándose en diversos trabajos que de cierta manera le permiten disipar una oculta tristeza o nostalgia centrada en su condición de huérfano.

Es así como Superman ya adulto comienza una guerra sin tregua por salvar al mundo, guerra a la que sus propios padres y paisanos de Criptón lo han expuesto. Conoce a la periodista Louis Lane y tal vez por primera vez siente que algo podría tener sentido, un ánimo menos gris lo acompaña a cada batalla.
El final está regalado: Los malos mueren, sobrevive la bondad, es decir el capitalismo estadounidense y Superman consigue trabajo en la misma empresa periodística de Louis. Aquí, sin ánimos fatalistas, viene el gancho con la probable segunda parte de Superman el Hombre de Acero: ¿Cumplirá Superman un trabajo eficiente como periodista? En vista de su ineficiencia y horrografía ¿Será confinado al periodismo deportivo o de espectáculos? ¿Terminará siendo el “chico del café” en la oficina? No se pierdan esto y más en la segunda parte de El hombre de a - Cero.




viernes, 14 de junio de 2013

El mar sigue allí





parece que oyera una voz o un sonido, 
o la versión onomatopéyica de una risa, 
una risa que rompe estruendosa a lo largo 
del silencioso pasillo de tu inmaculada distancia,
y que, a pesar de mi desesperación y de mi tristeza, rabia contenida, ira, confusión o amargura,
nada cambia.
ni tu azul cresta derramada convirtiendo al todo en una piscina de colores
y yo ese pez que nada insensible, intrépido
en las profundidades
entre los cardúmenes
en el infinito.







miércoles, 5 de junio de 2013

all day little lune




El recorrido de la puerta de mi casa hasta la puerta de mi cuarto se me hace un mundo. De la puerta de mi cuarto hacia adentro me transformo en un ser libre y ocioso. Sacarme la ropa, ponerme la pijama, son trabajos forzosos cuya razón desconozco por completo. Me pregunto el por qué de tanto rito y por pura flojera no me respondo y sólo me dejo llevar por el sentido de comodidad que, a mi parecer, es el más placentero y el menos cansado. Hace tiempo que he decidido dormir a los pies de mi cama por que he descubierto que es el lugar perfecto para conciliar el sueño, pero no cualquier sueño, sino un sueño vaguísimo y superfluo que es el que quiero, un sueño que se escapa totalmente de la seriedad de la vida y me permite hacer y deshacer a mi antojo en aquel mágico limbo cuya puerta son mis ojos cerrados. Duermo a los pies de la cama y algunos huéspedes que llegan se sorprenden y no entienden, pero sé que a solas en sus cuartos lo intentan y terminan convencidos de que el borde final de la cama es el mejor lugar del mundo. 





lunes, 27 de mayo de 2013

Oriola



Jamás podré olvidar tu nombre.

A veces por la calle me cruzo con tus ojos y es cuando me doy cuenta que tampoco voy a olvidar esa primera vez que nos conocimos en la habitación número 212, la recuerdo perfectamente, porque tu madre te acompañaba aquella vez (y siempre luego) y ambas tenían la sonrisa de algo bicolor y hermoso que siempre se sentía fresco en los brazos al abrir y cerrar la puerta de la habitación

212, donde te instale y luego te dije no temas, es solo una hincadita, y te puse tu primera vía endovenosa y tú nunca jamás tuviste miedo, siempre me hacías caso cuando te daba ese consejo
tranquila linda, no es tan malo

te decía cosas así como linda, reina, mi amor y tu sonreías otra vez con ese tesoro que llevabas en el
rostro y que te quedaba tan entallado y resaltaba aquel atributo tan tuyo del amor

y entonces llegabas una, dos veces al mes y no era fácil te daba fuerte las náuseas y el mareo,
te daba vueltas todo y no podías comer pero siempre tan serena, nuevamente tus ojos llenos de vida cuando me veías, se te abrían enormes al ver los míos abriéndose también de alegría al verte 
porque volvía yo tan pesada a querer decirte linda una vez más, y nuestros ojos tal vez en el fondo veían algo más, no solamente nuestros reflejos incoloros sino algo más, una soledad sucedánea, una alegría jodida y simple, pero alegría al fin y al cabo

y luego me contaron que llegaste mal y yo no estaba, ya me habían despedido del trabajo, y no pude decirte esas cosas de siempre
y te fuiste con muchas ganas de vivir, decían mis colegas,
pero yo sé que te has transformado en una flor o una mariposa de la montaña

Jamás podré olvidar tu nombre
Oriola
tus grandes ojos, tu sonrisa




sábado, 25 de mayo de 2013

po-ema





en noches como esta
un poema se encarga de tomar las valijas y
se sienta a la puerta
mientras un árbol
entrelaza algo extraño
muy debajo
de la tierra.




viernes, 17 de mayo de 2013

Tarde






Nunca me ha gustado despertar tarde pero últimamente me ha pesado despertar
tarde, más que nada, se me eriza algo en los pulmones que no logro describir.
Un dolor, tal vez, o un equívoco placer.
Caminé largo hacia el trabajo y no pude contar el tiempo porque el reloj se me cayó
al agujero negro aquel de tu encantadora imagen barbuda.
Entré al hospital y se me olvidó sonreírle al marcador de entrada.
Qué guapa me veo en las lunas polarizadas de la caja
sobre todo cuando no llevo lentes que me distingan
de esa mancha grande acercándose en silencio.








miércoles, 15 de mayo de 2013

Frivolidad






La vida disipada en la clandestinidad no es nada menos frívolo que la que pulula en la extravagancia de lo que se grita a voces. Ambos límites conocen el goce y la desdicha pero cada uno en distintas materias, a distinto volumen también.
Me he despertado las últimas mañanas con un libro al lado y he leído entre líneas por primera vez. También he aprendido a mentirle a esos libros y a traspasar con mi corriente astucia su halo de razón. De hecho esos autores nunca se equivocan, solo han aprendido a tomar atajos.
Quiero entenderlos y quiero saber por qué son casi las doce del medio día y no me atrevo a sacar un pie fuera de la cama, tal vez por temor a caer en aquel abismo de frivolidad.










 


domingo, 12 de mayo de 2013

Recordando a Chuck




Siempre he dicho que mi niñez no fue la mejor de todas, de hecho me he tomado el atrevimiento de tildarla de triste o patética, a diferencia de mucha gente que conozco.
Pero de todas maneras hay cosas, pequeños atisbos de alegría, que nos dejan un pequeño recuerdo agradable.
Hoy mi sobrina Paula me preguntó qué programas veía yo cuando niña y quiso también que le haga un breve resumen de cada uno de ellos. No eran muchos, pero recordé, entre otros, uno muy especial.
Recordé a Chuck Norris. Missing in action es una de las películas que más se me quedaron en la memoria. Fue rodada en el año de mi nacimiento (1984) y la vi cuando tenía masomenos 6 o 7 años. 


Recuerdo mucho la escena cuando Chuck Norris es aprisionado y maniatado, y le colocan en la cabeza una bolsa de yute muy gruesa con dos ratas adentro. Entonces un subersivo amarra la bolsa con los roedores al cuello de Chuck y de pronto se ve como comienza una pelea sin tregua entre las ratas y la cabeza de Chuck. Al cabo de un minuto comienza a correr sangre y uno piensa que bueno, eran dos ratas grandes y fuertes, ni modo RIP, pero de pronto retiran la bolsa y sale Chuck Norris victorioso con los dientes llenos de sangre. 

No sé qué tipo de consecuencias pudo dejar en mi este tipo de películas pero... a que no eran bien divertidas?





viernes, 10 de mayo de 2013

El gallo




Desde donde estoy puedo ver su cresta roja y moqueante, 
paralela al guano, 
al césped enguanado. 
El gallo se mueve con todo el paisaje. 
Si el gallo camina, caminan 
los árboles de eucalipto, 
las chozas, 
los enfermos caballos. 
Si el gallo canta se escucha 
también, y al unísono, 
un silbido, 
tal vez el único silbido del caserío, 
tal vez los unicos carrillos, 
los únicos labios, 
los únicos dientes, 
la lengua única. 
Cuando los hombres trabajan 
el campo el gallo 
inclina un ojo que bosteza, 
o que en el peor de los casos 
juzga. 
Y yo, desde mi quebradiza ventana, 
veo su cresta, 
desde mi huidizo puerto satelital 
olfateo su roja cresta, 
desde mi espacio de grito panadero, 
persigo la frondosa cresta 
de niebla roja 
que se pierde dentro de la tarde.




lunes, 6 de mayo de 2013

Calientita, chocherita... Las pingüinadas de los Pingüinos





El pingüino es una de las aves más singulares que habitan el planeta Tierra. Su singularidad consta, entre otras virtudes, en estar completamente desposeídos del don de volar. Contrario a lo que pueda pensarse con la agudeza de la mente humana, la ausencia de la capacidad de movilizarse aerodinámicamente brinda a estas aves el tiempo necesario para dedicarse a otros placeres, sino banales, trascendentes. Tal es el caso de los pingüinos que habitan el área subcentral del Polo Sur, quienes vienen dedicando los últimos trece años en perfeccionar técnicas de meditación tan antiguas como el Klapluklan, Tost o Beartic. Este es el motivo por el que conseguir un efectivo maestro en Meditación (obligatoriamente pingüino) se ha vuelto una tarea bastante difícil, así como costear los gastos que demandarían la travesía y los caprichos sucedáneos del Maestro a tratar.

Por otro lado, uno de los sucesos que mejor conmoción están causando en el mundo animal y aún más en el condado Pingüino del Norte, es la reciente formación de una resistencia Masculinista denominada por ellos mismos “Por y para el Pingüino”, que viene incrementado su número de adeptos cada mes, y cimentándose con gran fuerza en todo el Polo Norte. Uno de los dirigentes entrevistado hace poco antes de iniciar una huelga pacifista, refirió que no solo pretenden hacer valer por primera vez los derechos de los seres masculinos de su especie, sino darle un giro de ciento ochenta grados a la realidad para situarse al otro extremo que tanto vienen idealizando desde que lograron establecer contacto con otras especies que ejercen el masculinismo hace miles de décadas, como los simios, felinos e incluso algunos insectos mayores.

Esperemos por supuesto que el sol brille para todos y que estos cambios no sirvan sino para la permanente evolución de nuestras especies.

Informó Lula, la Suricato, para Radio Madagascar. Semestralmente, la mejor información!




martes, 23 de abril de 2013

Un sueño.





Conduzco a 80 millas por hora. Voy camino a New York City. 90, 100. Malditas millas, en verdad no sé por qué existen, si basta y sobra con los kilómetros. Conduzco y miro el cielo azul y perplejo, mirándome con aburrimiento y sonrojo. El cielo sabe que lo miramos y eso lo vuelve terriblemente nervioso. La fotografía constante. No le presto importancia y lo sigo mirando, y puedo ver que las nubes amorfas empiezan a tornarse cada vez menos nítidas por la entrada de la noche. Ha sido una tarde sin puesta de sol.
Ya no puedo ir más lejos porque el carro se ha malogrado de forma intempestiva. Me bajo y camino. Y las calles están tan solas, como en las canciones de un cantante español.
Camino entonces con los pies de gato negro, temiendo espantar o ser espantada. Camino con todo el cuerpo tal vez concentrado en el asfalto, por eso mis ojos caminan, mi vientre, mis manos, mis senos caminan.
Veo un viejo tren de carga a lo lejos, lleno de pasajeros, sus vagones ya roídos por el tiempo y el oxígeno. El último vagón estalla de pronto ante mis ojos envolviendo el ambiente en amarillos, rojos, azules, violetas.
Y la gente muere con la vehemencia de un sueño, mueren por aplastamiento en los bagones mientras la sangre les brota de los ojos y oídos.
Parpadeo varias veces y una luz intensa me recuerda a tus ojos sin lentes de sol.
Despierto en la cama de un hospital casi vacío. Un hombre entra a mi habitación. Sin saber por qué, lo saludo:
- Buenas noches.
Él se me acerca como un niño. Me entrega algo.
- Ahora sí, duérmete.




domingo, 14 de abril de 2013

you should be stronger than me, fucking dear asshole :)


Ni siquiera yo me había dado cuenta de que esta es mi canción favorita de Amy Winehouse y no solo por el ritmo sino por lo que representa. La primera vez que la escuché fue un domingo, como este, en casa mientras sondeaba nueva música. Claro, ya había escuchado a Amy mucho antes pero nunca le había prestado atención a esta en particular. De pronto ese domingo se convirtió en mi favorita. Amy se la escribió a un novio que tuvo, quien era mayor que ella y estaba metido en el alcohol y las drogas, para variar, tal cual lo reproduce el vídeo de la canción. 
Oigan, todos pasamos por algo así alguna vez, verdad?

Cause I've forgotten all of young love's joy
feel like a lady and you my lady boy 


De hecho es muy común ver que en alguna época de nuestra vida se nos da el complejo de madre Teresa y queremos estar con ese chico, el peor de todos pensando que va a cambiar o que su adicción es temporal. Bueno, ya casi no me acuerdo de esa época, más bien esta canción me pone de muy buena gana. Me fascina el hecho de ver a Amy tan guapa y sana, e incluso burlándose de las adicciones de los demás.

You should be stronger than me 
But instead you're longer than frozen turkey 
Why'd you always put me in control? 
All I need is for my man to live up to his role"




"



sábado, 6 de abril de 2013

El lector famoso





Héctor López tenía la certeza de encontrarse frente al libro que cambiaría su vida, hecho que esperaba hace bastante tiempo y que había confundido ya cientos de veces con decenas de libros que terminaban, si no por decepcionarlo, por aburrirlo. Es perfecto, pensó fugazmente mientras acariciaba la contraportada de esa extensa novela francesa, le gustaba siempre tocar las contraportadas de los libros porque sentía que tocaba el culito de aquella mujer etérea que sólo existía en su lúgubre imaginación y que anhelaba cada noche. A esa alucinación femenina le había puesto nombre, a esa alucinación le llamaba Rita y es un tema que no tocaremos en esta oportunidad.

Encontró entonces ese libro perfecto que él presentía daría un rumbo distinto a sus monótonos días, de hecho no más comprarlo algo iba a cambiar esa misma tarde, por fin el mundo conocería a Héctor López, el gran Héctor López. López acababa de darse cuenta, en su desvarío de grandeza futura, que no tenía oficio, beneficio, logro, mérito alguno que lo haga destacar de entre la población. Vivía gracias a la renta de una pequeña  casa en su cuadra que había pertenecido en vida a sus padres y que ahora alquilaba a una pequeña familia a quienes no cobraba más de lo mínimo por solidaridad o caridad o tal vez por evitarse problemas. Eso sí, López leía cada tarde de tres a siete y luego veía una que otra telenovela o tal vez no veía nada en la tele, solo hacía zapping entre todos los canales, esa era su diversión.

Un día López va a la librería y ve un afiche que anunciaba un concurso: éste consistía en escribir una revisión sobre el nuevo libro de un famoso escritor francés, y el ganador quedaría impreso en la nueva edición del libro que haría una casa editorial con fines de apoyo los niños pobres. López no era usualmente el tipo de personas que se presenta a concursos pero, cuando se dio cuenta de que se trataba de su nuevo libro de culto, decidió hacerlo luego de pensárselo durante tres días con sus noches, y motivado por su viejo librillo “Metafísica para la vida diaria”.

Un mes después López no era López, era López el corregidor. Ni siquiera él supo cómo ni por qué se hizo tan famosa su revisión que no ganó pero quedó en mención honrosa y fue por ello publicada en la revista de literatura El buitre, junto con otra más. A partir de ello, los escritores locales pedían a López leer sus libros y criticarlos a modo de medida por si iban por el sendero de la literatura prudentemente huachafa de los dosmiles. ¿Y el escritor francés? A él nunca le importaron las críticas. López leía ahora por las tardes y también por las mañanas, haciendo pausas para ir a la panadería o para improvisarse un almuerzo de soltero maduro. Era famoso, ni dudarlo, ese era el cambio que le había prometido esa novelita francesa, esta vez no me equivoqué, ha funcionado, soy importante, pensaba antes de dormir, y luego dejaba que el sueño lo lleve al encuentro de su amiga cariñosa.

El final de esta historia es predecible. Un par de meses más y la apatía  de López le ganaron a sus ansias de fama. Ya no quiso recibir a ningún escritorcillo peliagudo y volvió a ensimismarse en la lectura. Todo fue a partir de que compró una novela de un escritor chileno venido a menos, y ya no quiso salir de su casa ni comprar el pan.



lunes, 25 de marzo de 2013

Sip




Veo el libro sobre la tapa del water y me pregunto por qué esa carátula. También me doy cuenta de que hace un instante había planeado permanecer por lo menos media hora sentada en el baño leyendo el último libro que he adquirido, pero de hecho no he permanecido más de 6 minutos. Este suceso no me hace más que confirmar lo que más me temía y que, sin embargo, debo aceptar como una realidad, por más cruel que lo parezca: Soy hiperactiva. No puede ser, pienso, es por eso que continuamente pienso, y pienso, y pienso tanto sin parar, hiperactiva yo? Pero si siempre me da por aburrirme de todo y casi nunca puedo terminar una actividad que comienzo…ahhhh ok entonces eso puede ser una señal verdad? He acabado de lavarme las manos sin pensar en que lo hacía y ahora, olvidando absolutamente ese puto asunto de la hiperactividad, me concentro nuevamente en la carátula del libro. Es, evidentemente, el rostro de una mujer, aunque no se pueden ver sus ojos sino solamente la parte inferior de su nariz, sus labios rojísimos y su discreta barbilla. Sus labios están entreabiertos y sostienen una bala. Al fondo, como si fuera una canción que acompaña la escena, veo sus dientes que se perciben parejos y bonitos y que dejan que una ligera abertura entre los incisivos medios me comuniquen algo oscuro y temible. Es, sin duda, una mujer muy bonita. Hay en su recortado rostro trazos de tierra y suciedad, hay en sus labios huellas de lápiz labial y de sangre. A penas he llegado a leer, en mi corto viaje al baño, unas páginas del libro y ya  al comienzo habla de una mujer joven sometida a cierta tortura cuya causa aún desconozco.


Ahora me pregunto cómo es que llegó a parar esa bala en esa boca. Me imagino unas cuantas cosas y me gustaría contártelas personalmente.


Vamos a esperar a que regreses de ese viaje absurdo.


miércoles, 20 de marzo de 2013

Javier Garcés







Lo conocí hace muchos años cuando yo era joven e inexperta, y él era joven e imprudente. En ese entonces, según me contó alguna vez yo lo odiaba, lo odiaba a muerte e incluso habíamos tenido cierto altercado en un concierto subte local. Lo más extraño es afirmar que no recuerdo nada y que me gustaría tal vez recordar todo con precisión y, por qué no, construirme un enemigo eterno, pero bueno, siempre he tenido muy mala memoria. Eso sí, recuerdo haberlo visto muchas veces fumando, tan guapo y tan descriptivamente libre. Pasaron los años y una noche alguien nos presentó, y el resto creo que estaría de más contarlo, verdad? Nos vimos algunas veces, vimos algunas películas y conversamos de varias cosas, conversaciones superfluas, nada en especial. Un día tomamos un vino en su casa y nos besamos. Luego me fui y no lo ví por un largo tiempo.
Pasaron los años y yo comencé mi adicción al trabajo. Trabajaba 12 horas seguidas, 18 horas seguidas, 6 horas y también estudiaba y leía, pero no escribía. Me había vuelto un tubérculo. 
Una noche, en un mes cuyo número de días era par y yo vivía los estragos de ser víctima del estrés y el bullying social, recibí un mensaje de texto. Era Javier invitándome a tomar un trago con otras personas más mientras veían un concierto de Fito Paez. Ese día había despertado decidida a embriagarme sin razón aparente, por eso el mensaje me llegó mientras tomaba ron con una amiga en un bar del centro de la ciudad. Tenía ganas de verlo, hace mucho no sabía nada de él y supuse que estaría igual que siempre y hablaría de las mismas cosas de siempre. Convencí entonces a mi amiga y fuimos a la dirección que Javier me envió. 
Era una casa grande y rara. Coincidimos en llegar junto con ellos, que había ido por más ron y hielo. Y allí estaba Javier, idéntico a la foto mental que me imaginaba, tal vez había engordado un poco, pero no era mucha diferencia. Con el una joven bajita y otro hombre, con barba. 
Entramos por un largo pasadizo y luego subimos unas escaleras, el ladrido de un perro nos asustó o tal vez nuestros estridentes pasos lo asustaron a él. Javier dio la vuelta y gritó al perro y yo miré sus ojos. Miraba a Javier y parecía como si en vez de su mirada en realidad  viera un campo de margarias, pero un campo de margaritas en invierno, un lugar árido y vacío que me devolvían sus ojos pequeños, y en cuya escasa profundidad trataba de sumergir el secreto del universo, o solamente una aguda borrachera. 
Nos posicionamos, todos ebrios, o creo que haberlos visto ebrios desde mi perspectiva. Cantamos una canción de Fito, una que hablaba de una joven que viajaba por el sur de Argentina y luego volvía con las maletas vacías, preguntándose qué pasó, de qué me perdí y quién se llevó eso que llevaba ahí dentro.
La gente fue yéndose poco a poco, y de pronto, sin darme cuenta, Javier y yo nos besábamos con la prontitud de un tango. Cuando reaccioné continué besándolo mientras acariciaba su enorme cabeza y él con ternura apretaba mi entrepierna. De reojo, vi la hora, eran las 6 de la mañana y mi trabajo comenzaba en una hora y media. Bajamos las escaleras, nos despedimos del perro de puntillas y en silencio y caminamos por el largo pasillo. Cuando estábamos por abrir la puerta Javier me cogió de la cintura y me acercó a él. Nos besamos entonces más profundamente y de pronto bajé la mirada y vi cómo el tomaba su pene y comenzaba a masturbarse como un desesperado, como un héroe solitario después de la destrucción del planeta Tierra. Entonces se vino en el piso de ese gran pasadizo y dejó una mancha que ambos miramos estupefactos e inmediatamente no pudimos contener la risa y salimos de alli como quien sale de un divertido show de las Vegas. Me acompañó a casa, nos dimos un beso de despedida, chau mi amor, y se fue. 
Al día siguiente supe que lo habían metido a la cárcel, pero no supe exactamente por qué, dicen que estafa, dicen que homicidio.



domingo, 17 de marzo de 2013

Hasta pronto



Querido S:

           No sé si deba escribir sobre usted, de lejos me pareció atrevido e inoportuno hacerlo dándose las circunstancias y el devenir de estos días tan contradictorios.

              Si hay algo que no me pude sacar de la mente en los últimos días es su mirada entre el público expectante, su sonrisa de sábado, el sabor del agua servida, ese presente cuya armonía cantaba y sintentizaba en su ruido la dicha de verlo todo así, con tanta fluidez.

Todo el mundo sabe que hemos viajado, que somos viajeros de la vida, pero este viaje suyo a nadie le quedó claro, nadie supo por qué. 

Y así es como dicen, que la muerte lo hace pensar a uno.
Y así es como dicen, que para vivir no hay que pensar tanto.

Hasta pronto.

Atte.,

SRV


miércoles, 13 de marzo de 2013

1




Nadie me había avisado que la vida a veces suele ser este devenir nauseoso que olea y serpentea y golpea como un remolino de zapatos.
A veces mi boca pretende que la felicidad sea ese tránsito incestuoso que la atraviesa con el descaro de un cepillo de dientes sin darse cuenta que ella misma ha permitido mil clases de penetraciones de diversos tipos que incluso han tocado aquel tímido límite de las arcadas. 
Me pregunto cómo remediar esta constumbre ahora, esta necesidad de explotar.

sábado, 9 de marzo de 2013

Esta noche





Me pregunto donde estará él ahora
y por qué sobran tantos pies en esta cama
en el pasillo que veo pasar callado y siempre
hacia abajo.
Me encierro entonces en el baño,
donde solo van los heroes,
y pienso que es injusto que ese par de pies
se entrelacen esta noche

y la cocina tan vacia
tan llena de roedores palidos.

jueves, 24 de enero de 2013

La risa que ladra








Me he vuelto a equivocar, y parece que en el fondo veo una risa que ladra.
Ayer tuve una pesadilla que no pude contar y que se me cuece en el cerebro como un puré de amargas habas malholientes.
Hubiese querido tener la longitud de las vías amarillas, sus luces, su ascetismo.
Se me hizo tan difícil traspasar el umbral agreste de lo desconocido y terminé perdiendo como los grandes, como los grandes perdedores.
Pero hay algo que solo sabemos algunos losers: morir.











domingo, 6 de enero de 2013

Sueño cuatrocientosmil





A veces quisiera tener hijos y ser muy pobre y sentir esa felicidad. Pasa que la mayor parte de mi vida me la he pasado aparentando y eso se volvió un juego muy aburrido. Pasa que la mayor parte de mi vida me la he pasado viajando de un alma a otra sin salir de mi cuerpo. Se acaban los veranos y los inviernos y el sol sigue siendo el mismo. Y las solitarias estrellas nos miran desde arriba queriendo moverse y besarnos. En particular una solitaria estrella nos mira y quiere devorarnos a besos. El mar, la playa, la noche son cosas que no pueden estar nunca separadas. Son cosas que se han hecho para narrarse en infinitos cuentos y poemas, para contarse en infinitas bocas. A veces quisiera amar con prontitud y vehemencia y ser una mujer tenaz. A menudo me pregunto... entonces qué hago? Y para decidir tengo que lanzar dados, darle privilegio al azar antes que al raciocinio, porque la verdad ya no sé.
Ayer soñé que la última mordida que le di a mi amado dejaba una huella profunda en él, y que el amor, en vez de deslumbrarse, se retorcía de vértigos, de tanto hecho sobrenatural.






Un poema del 2010





Te vió mi madre
caminando hacia abajo
mi chico extraterrestre.
Solo ver el mar me da calma,
tus ojos de mar.

Te vió esgrimiendo la cabeza
de acero
dentro de los agujeros
insólitos de un planeta,
cavar fosas coloridas,
llamarle cementerio
a un aro reluciente
a un halo de luz
de tu voz.

Ibas dándole a la calle
ese peso mezquino
de tu mano izquierda.
Calma de buey.

Te ha visto mi madre
y yo he visto en el mar
una calma,
una tranquilidad ciega.


sábado, 5 de enero de 2013

Cuentame otro




Mi amigo el escritor contó un cuento sobre zombis, y justamente uno de ellos llevaba tu nombre pero comía uvas todas las tardes, era el zombie más triste de la ciudad.
Al dia siguiente el mundo se acaba y el zombie no sabe qué hacer.
Entonces hace lo único que todos los zombies, desde Lázaro, saben hacer. Levantarse y andar.
Recorre calles y avenidas enormes y vacías, atraviesa ríos de lava y cemento que yacen como naipes desordenados. Encuentra un lavadero con el caño abierto y durante un buen rato, tal vez cinco o diez minutos, contempla el agua cayendo, perdiéndose en la inexistencia de un mundo acabado. Entonces un milagro, porque no podría ser otra la causa, hace que el zombie solitario sienta la imperiosa necesidad de beber agua. Entonces, con los pies desnudos, verdes y viscosos, se acerca lentamente al chorrito de agua...