martes, 18 de junio de 2013

El hombre de Acero




Aunque no me crean, admito que nunca antes vi una película de Superman. De hecho, a pesar de que siempre había pasado desapercibido, esta vez fui con cierta expectativa que me es común últimamente debido al entusiasmo y satisfacción que me han producido las películas violentas, o de acción o de ciencia ficción (nunca se sabe qué género manda en las mezclas hollywoodenses) en los últimos meses.

Lo primero que ves en pantalla es la mamá de Superman. Ella gime y puja con pundonor pues se encuentra dando a luz a un nene que aunque no lo quiera y aunque irónicamente haya sido concebido con total imparcialidad, va a tener la gigantesca e intrincada labor de comerse la responsabilidad de salvar a un mundo que se la pasa (y eso se ve más adelante) tachándolo de raro o de poco listo, lo cual es bastante duro a pesar de que en el fondo él se lo haya ganado. Entonces la mama de super-mansito da a luz a su heredero en una coyuntura de guerras y violencia en el planeta Criptón, para malestar y jaqueca de los chicos malos que equivaldría en Perú a los senderistas o a la gente de Patria Roja. Entonces este bebé nada afortunado es enviado a la tierra con el fin de ser salvado y salvar además en su carga genética a la población de Criptón. Esta parte es bastante oscura: Superman niño crece en Kansas junto a una familia de red necks quienes tratan de criarlo como a un niño normal pese a los continuos problemas mentales y sociales que enfrenta, aunque sorprendentemente después de ser víctima de bullying durante su niñez y adolescencia, termina la secundaria como un joven pacífico y de buen talante. Es entonces cuando decide salir al mundo: viaja interestatalmente cachueleándose en diversos trabajos que de cierta manera le permiten disipar una oculta tristeza o nostalgia centrada en su condición de huérfano.

Es así como Superman ya adulto comienza una guerra sin tregua por salvar al mundo, guerra a la que sus propios padres y paisanos de Criptón lo han expuesto. Conoce a la periodista Louis Lane y tal vez por primera vez siente que algo podría tener sentido, un ánimo menos gris lo acompaña a cada batalla.
El final está regalado: Los malos mueren, sobrevive la bondad, es decir el capitalismo estadounidense y Superman consigue trabajo en la misma empresa periodística de Louis. Aquí, sin ánimos fatalistas, viene el gancho con la probable segunda parte de Superman el Hombre de Acero: ¿Cumplirá Superman un trabajo eficiente como periodista? En vista de su ineficiencia y horrografía ¿Será confinado al periodismo deportivo o de espectáculos? ¿Terminará siendo el “chico del café” en la oficina? No se pierdan esto y más en la segunda parte de El hombre de a - Cero.




1 comentario:

  1. A´cero. Esperar que Superman sea un correcto, por lo menos, periodista, equivale a evitar mirar de reojo a Megan Fox por ejemplarizar, si se la tuviera a un lado en una salón de clase. Imposible concentrarse. Tengo pendiente ver la peli para extender mi comentario.
    :D un beso

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