miércoles, 5 de junio de 2013

all day little lune




El recorrido de la puerta de mi casa hasta la puerta de mi cuarto se me hace un mundo. De la puerta de mi cuarto hacia adentro me transformo en un ser libre y ocioso. Sacarme la ropa, ponerme la pijama, son trabajos forzosos cuya razón desconozco por completo. Me pregunto el por qué de tanto rito y por pura flojera no me respondo y sólo me dejo llevar por el sentido de comodidad que, a mi parecer, es el más placentero y el menos cansado. Hace tiempo que he decidido dormir a los pies de mi cama por que he descubierto que es el lugar perfecto para conciliar el sueño, pero no cualquier sueño, sino un sueño vaguísimo y superfluo que es el que quiero, un sueño que se escapa totalmente de la seriedad de la vida y me permite hacer y deshacer a mi antojo en aquel mágico limbo cuya puerta son mis ojos cerrados. Duermo a los pies de la cama y algunos huéspedes que llegan se sorprenden y no entienden, pero sé que a solas en sus cuartos lo intentan y terminan convencidos de que el borde final de la cama es el mejor lugar del mundo. 





3 comentarios:

  1. Anónimo9:37 p.m.

    No olvides tomar tu desayuno, antes de ir al trabajo.

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  2. no olvides tomar tu leche con chocolisto en la noche antes de dormir.

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Gracias por comentar.