miércoles, 15 de agosto de 2007

Alzheimer juvenil




Camino a través de la niebla floja de las 7 de la mañana levantada agriamente, sabiendo que es su hijo jueves quien hace unas horas volvió el rostro pálido y de mala suerte ante los incautos peatones, soñolientos fantasmas que de tanto hacer rutina se convierten en una nube más del blanco y avaro smog chiclayano.
Las magnolias movedizas del jardín que hace mi camino, me saludan inclinando la cabeza, mas no con respeto sino con una furtiva ancianidad que solo me hace recordar cuan lejana me siento de mi propia realidad, y por qué no, de mi sincera irrealidad.
Miro desde lejos la esquina que me espera como paradero improvisado e imagino en cada paso el irse de la combi que busco. Me empiezo a desesperar, pero sigo observando y no encuentro más que algunos mototaxistas madrugadores en busca de carreras que les salven la mañana.
La pista asfaltada se ve deliciosa, se me antoja aquella raya amarilla que, pintada perpendicular a mi, me invita a pisarla, a jugar rayuela con ella o talvez jugar a que sea el borde del abismo que tantas veces soñé bajo de mi, tan profundo y masculino.
Ahora puedo ver de lejos una combi blanca. La letra redonda que alcanzo distinguir apenas me sugiere la "B" que busco. Se acerca ás, más. Le hago una seña de alto. Llegó. No era "B", sino "D". "¿A dónde vas?" "No..no sé". Silencio casual y rotundo entre el cobrador y yo. La combi sigue su trayectoria y ya no sé cómo olvidé la dirección aproximada en ese momento. No fueron nervios ni fue que el amor se me vino de golpe, citando a Neruda. Fueron talvez los heraldos negros que nos manda la muerte. Vallejo, ahora no. Alzheimer juvenil, lo dije varias veces y a regañadientes. Este olvidar repentino y casi eclesiástico, diría yo, se esta volviendo el pan de cada día en mi desmemoriada rutina.
Por fin llega la combi que esperaba y subo rauda para encasillarme en aquel sitio unipersonal y pegado a la ventana, el más sobrio, solitrario y adorable. Sentada allí, me siento protegida y de propiedad mía. Es entonces cuando puedo porfin sumergirme en aquel yo tan extraño a menudo en el espejo, en los impacientes, esquizofrénicos e inútiles números de mi calendario personal.

Son las 2 de la tarde y es incontrastablemente patético el cambio de humor que me he mandado.
Me siento feliz, no dejo de cantar:

"Desde que vives en mi
la libertad es feliz

todo es eterno y fugaz

todo es en tiempo real.

Desde que canto de ti

solo quiero describir

lo que nos dio no esperar

lo que nos dio no empujar.

Y este amor correspondido

que ha llovido

crece sin juez
,
crece sin mar,

de una nuez nace un río de paz

que me entrega en ti..."

Quiero comerme al mundo con todo y zapatillas, digerirlo en mi barriga como flores y gusarapos tristes. Quiero embriagarme de trementina y del chis chis de las alas de los insectos. Quiero contar del 1 al 10 salteándome el 7, hacia atrás y volver a empezar.

...

10:00 pm: La gripe volvió y con ella mis ganas innatas de ser nadie. Este tipo de problemas solo los resuelfve una taza de café, ni siquiera un amigo, ni siquiera el eco recalcitrante de un "amor".
En momentos como este también se puede acudir a las enfermedades intermitentes personales. En mi caso, Alzheimer juvenil.

1 comentario:

  1. es comun q nos pase ia sabes es por estar tan sumerjidas en algunos asuntillos extresantes(recuerda loq me paso a mi con lo del cigarro jajaja) pero es algo pasajero muak tkm

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Gracias por comentar.