sábado, 15 de diciembre de 2012

El zancudo



Un zancudo gigantesco me acaba de picar, se le veía gordo ya antes de hacerlo y aún así, lleno de gula y avaricia, se posó en mi muslo. Maldito insecto. De hecho aún me sigue picando, sigue adherido a mi piel y aunque no sienta su trompita succionandome la sangre trato de imaginarme esa sensación solo para alimentar mi rencor contra él, y siento entonces que en esa succión el zancudo me quita algo, algo que va mas allá de un par de globulos rojos, me quita algo que nadie conoce y que incluso yo misma dudo de su nombre o su significado, entonces ante la amargura de saberme saboteada, aplasto al insecto en todo su éxtasis y todo se vuelve una oscura masa negra junto a una roja brecha de sangre cuyo olor es penetrante y sin saber por qué no me asusta ni me da asco. Pero lo que el zancudo me ha quitado no es ni oscuro ni rojo, y tampoco lo encuentro.




1 comentario:

  1. Uyyyy que nerviossss!
    Esos son los peoressss pican y cómo duele después! Rojo e hinchado como un pan en la piel!

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Gracias por comentar.