viernes, 21 de enero de 2011

Un poema de César Vallejo.


Nunca antes había leído este poema, hasta esta noche. Quise compartirlo con ustedes por razones bastante amistosas. Disfrútenlo y si pueden recítenlo a alguien. Yo esta noche no tengo a quien hacerlo, pero lo leeré a solas (tal vez frente al espejo) en mi habitación. Buenas noches.


Piensan los viejos asnos

Ahora vestiríame
de músico por verle,
chocaría con su alma, sobándole el destino con mi mano,
le dejaría tranquilo, ya que es un alma a pausas,
en fin, le dejaría
posiblemente muerto sobre su cuerpo muerto.

Podría hoy dilatarse en este frío,
podría toser; le vi bostezar, duplicándose en mi oído
su aciago movimiento muscular.
Tal me refiero a un hombre, a su placa positiva
y, ¿por qué no? a su boldo ejecutante,
aquel horrible filamento lujoso;
a su bastón con puño de plata con perrito,
y a los niños
que él dijo eran sus fúnebres cuñados.

Por eso vestiríame hoy de músico,
chocaría con su alma que quedóse mirando a mi materia...

¡Mas ya nunca veréle afeitándose al pie de su mañana;
ya nunca, ya jamás, ya para qué!

¡Hay que ver! ¡qué cosa cosa!
¡qué jamás de jamases su jamás!




2 comentarios:

  1. oh, tampoco había reparado en este poema, tierno y poderoso, gracias por compartirlo... por cierto, estoy en chiclayo por trabajo, y como tu has vivido aquí, te pregunto ¿sabrás de alguna libreria que pueda visitar? gracias anticipadas.

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  2. Hola grisillo:

    No hay muchas librerías en Chiclayo pero puedo recomendarte Nuevo Mundo en la calle Vicente de la Vega, al lado del Mercado Central. Le dices eso al taxista y la encuentra al toque.
    Buen viaje!

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