sábado, 10 de abril de 2010

Poema.



De qué sirve tener a tus pies
una ciudad, dos horizontes.
Ser el Dios-demonio de mil noches danzantes.
Jugar al golf, mover las piernas
a lo largo de aquella colina
rosada.
Sentir el frío de la cocina
en tus pies
de madrugada.

De qué sirve cometer el mismo error
una
dos
tres veces por siete.
De qué sirve escribir como un
superdotado,
tener la apariencia de un sueño
con cabello y ojos.

Demoler mi vida a golpes.

Demostrar buen tacto, buen olfato.
Detonar tejados.
Deteriorar tejados.
Conquistar azoteas vírgenes.
Palidecer ante mis uñas.
Ser un ave ornamental
que depreda y atemoriza
a otras aves predadoras,
y luego ríe
y luego canta
como un ángel
bastardizado.


6 comentarios:

  1. De qué sirve tanta materialidad? en un mundo en donde es facil quererlo todo sin tener nada y en donde parecemos lúgubres almas en pena sin sabe que estamos en el infierno mismo.

    Hay profundidad y fuerza en tus versos libres que regurgitan cantos humanos.

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  2. me gusta cuando el poema se titula, simplemente, "poema". a veces no me gusta.

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  3. todo sirve poco o nada, sólo el fin último es lo que hay que tener en cuenta, y, cuando se ha alcanzado ese fin, hay que volver a andar con la cabeza gacha, porque ya no hay ilusiones

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  4. Vuela ángel,
    Vuela pajaro,
    Vuela poeta!!!

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