martes, 16 de febrero de 2010

VV



Veamos: eran dos arbustos de tamaños más o menos parecidos. Verdes, crujientes, ásperos y llenos de esas hojas verdes no muy delicadas, algo toscas, que cuando las cortas botan una secresión blanquecina y huelen terrible. Uno de los arbustos tenía también incrustado entre las ramas un alambre de púas que, a la vista, lucía como nuevo. El otro arbusto, como te repito era bastante parecido, o casi igual, pero carecía del alambre. Carecía de alambre. Eso sonó como una enfermedad no? O como la situación deplorablemente negativa de una persona, grupo humano o animal. Whatever, la cosa es que precisamente el arbusto con púas estaba al lado derecho de la puerta.




...




Él solía coger el teléfono siempre con la mano izquierda, así tenía libre la derecha para hacer cualquier otra cosa más, menos esperar. Es decir, era un tipo activo y asustadizo. La temblorina, la nerviolina, les llamaba él a sus estados comunes de nerviosismo sin aparente razón. Aquellas eran crisis muy cotidianas y casi siempre las resolvía tomando de dos a cuatro copitas de cañazo macerado en pasas. A pesar de la constancia de este hábito siempre terminaba en el más desolado y avergonzante estado de ebriedad. Salía entonces de casa y llamaba a cualquiera de sus amigos comenzando con un animado saludo de bienvenida y terminando con infundados insultos.




...




Como te dije, del alambre caía alargado un hilillo de sangre fresca, pero en el piso la mancha ya había adquirido un color oscuro y ennegrecido por el viento y el polvo. Hace varias horas que el tipo se metió a su casa llorando y con el celular en la mano.









6 comentarios:

  1. Mi arbusto está en proceso de quitarse las púas....=)

    ResponderEliminar
  2. Me parece un corto en 3 actos... son parte de una MASTER PIECE?... ta ta ta tannnn... ta ta ta tannn... esperaremos por ello

    ResponderEliminar
  3. este es, particularmente, fenomenal...

    ResponderEliminar
  4. Wow fermina, qué padres textos, el primero se me ha hecho sublime, casi una alucinación :D. El segundo es más cotidiano, igual me encantó. El tercero me ha agradado por lo breve de la historia, sin que ello demerite lo mucho que nos dice y que deja a la imaginación del lector.
    Muy padres ;)

    ResponderEliminar
  5. Fermina

    qué tétricaaaaaa

    mencanta

    ResponderEliminar

Gracias por comentar.