Grodek
Por la tarde resuenan en los bosques otoñales
las mortíferas armas, y en las llanuras áureas
y en los lagos azules rueda el sol más oscuro.
La noche abraza a los guerreros moribundos,
irrumpe el lamento salvaje de sus bocas quebradas.
Pero silenciosas en la pradera,
rojas nubes que un dios airado habita
convocan la sangre derramada, la frialdad lunar;
y todos los caminos desembocan en negra podredumbre.
Bajo el dorado ramaje de la noche y las estrellas
vaga la sombra de la hermana por el bosque silencioso
saludando las almas de los héroes,las cabezas sangrantes.
Y en el cañaveral suenan las oscuras flautas del otoño.
Oh, qué soberbio duelo, con altares de bronce;
un terrible dolor nutre hoy la ardiente llama del espíritu,
por los nietos que no han nacido aún.
(Versión de Helmut Pfeiffer)
...
Es posible que el poeta favorito de un hombre que no conozco sea Georg Trakl. Es posible que ese hombre ahora mismo esté leyendo por tercera o cuarta vez alguna de sus obras, demostrando que todos los hombres somos uno y uno es todos los hombres. Acabo de leer algunos de sus poemas en español, pero me hubiese encantado conocer el idioma de Trakl para poder entender la rítmica, para oírlo más que leerlo. Luego revisé su biografía, varias versiones con intentos morbosos por encontrar cosas raras y llamativas y sucias respecto a su vida, y caí en la conclusión de que él era un tipo muy feliz, y me cae bien. Ahora mismo, su historia desde este momento hacia atrás, es la más feliz de todas. Y miles de cabezas y manos brindan por él. Y ahora mismo recuerdo haberlo leído en la época del colegio, en casa, mientras escuchaba el disco Submarino del grupo Me proyecté. Claro que me molesta leer y escuchar música a la vez. Ese único momento me dejé ilustrar por Trakl o por los sonidos. Me dejaron de tarea leer algunos de sus poemas como De profundis, Para el niño Ellis (o también Para El joven Ellis, en otra traducción) y Anif, mi favorito. En el poema Grodeck se escucha todo, se puede escuchar toda la Primera guerra mundial. Pero las traducciones al inglés o al español no proyectan los verdaderos significados, razones o introspecciones sonoras del poeta. Esa es una barrera cultural que me separa, pero que sin duda no es imposible de traspasar. La obra de Trakl, aunque escuetamente leida por mi, se siente muy poderosa, a pesar de su pesadumbre, de su pesimismo. Es extensión y fuerza. Una admirable manera de convertir el carbon en oro. Gracias a Amalfitano leí a Trakl, se lo debo a él. Puede que esta noche sueñe algo al respecto, o que imagine antes de soñar para darle un empujón a este mecanismo distractor del sueño. Entonces imaginaré a un hombre que lee a Georg Trakl. Sentado en una farmacia no sería como él. Talvez pasando a mi lado con un libro en la mano cuando salgo a caminar.