martes, 12 de mayo de 2009

Caminan por las calles intentado cortar el pelo de los transeúntes distraídos, opacados y translúcidos. De los más distanciados de la realidad, de los más cercanos a su propia atmósfera cerebral. Cortan el pelo por puro placer y desdén, cortan el pelo por una tendencia lujuriosa de comer hamburguesas sucias, por arruinar el peinado de la gente también, y por pura convicción política. Solo sé que por dentro se sienten como perros enjaulados con grandes dientes o como perros flautistas sin flautas.

3 comentarios:

  1. Yo los conozco. Los he visto andando cerca a las galerías queriendo arruinar el arte. Los he visto seduciendo señoritas en la vieja casona del pasado. Los he visto jugueteando con armas, con violencia, con trago y con amor. Los he visto ayer, contigo. Los he visto ayer... conmigo.

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  2. Yo creo que es la miseria de existir la que nos va cortando... Y nos pinta de rojo.


    Azaña Ortega

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