viernes, 8 de abril de 2011

Mona



Ni modo, no hay manera de devolverle a Mona el pedazo de extremidad superior que le falta. Lo único que puedo hacer es tomarla entre mis manos de vez en cuando y pedirle perdón. ¿Qué hace una persona tan obstinada como yo esta tarde frente al muelle? Pensar en Mona, supongo, en su ala rota. Es una paloma con el ala rota, por más cliché que suene. Es una paloma africana sensacional, temperamental que he conocido gracias a una escabrosa casualidad. Sigo caminando en el muelle y me parece ver de lejos un barco, lo cual es completamente normal en el mar, entonces busco algo inusual y no lo encuentro. Cierro los grises ojos, cierro las canas, cierro los pies abiertos como dos latas de atún. Me pregunto si algún día esto cambiará, y si algún día podré conversar con alguien sobre esto sin darme por víctima y victimaria a la vez. El ruido del mar me produce frío a pesar del calor, se siente bien sentirme tan vulnerable.
Las horas pasan y ya está oscureciendo. Casi nadie viene a esta playa por eso cuando vengo hablo sola, hablo muchísimo sobre miles de temas distintos y me da risa y me río sola también. El mar no está tan debajo mío, de hecho no sería tan difícil saltar y nadar un poco de no ser por la cobardía con el frío. Se hace de noche, una estrella cuyo brillo se hace eterno cada día acompaña el cielo como un lunar enamorado. Ya tengo ganas de volver. Tengo ganas de la cama agradable y equivocada, de un mate de coca bien caliente, de la televisión barata pero que no estorba y que sobre todo no le hace muecas a mis dedos necios.
Mañana es sábado y no tengo absolutamente nada que hacer. Quisiera tomarme una pastilla para tener planes y para ir a la playa sin temor a ir sola. Vamos, ya lo he hecho un par de veces y fue bastante agradable. Además no está lejos y el clima está en su punto. Me encanta ver tele de noche mientras planeo el día que sigue. Me encanta tener planes, y pensar que de no tener planes tendré que inventar alguno bien agradable: seguirle la corriente al día.

1 comentario:

  1. Existen fines de semana un tanto aburridos pero divertidos en su tipo... El próximo será mejor.

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