miércoles, 29 de agosto de 2012

I







La negrura de las letras quiere confundirse con la negrura del papel. Sí, creo que me estoy poniendo rara cada vez que me cruzo con alguna semilla, y no solamente eso, sino también una maquiavélica comerciante de tiempo. Ayer sobre mi cama parecía que nada importaba y que a lo lejos un piano se desgarraba las partes negras, no puedo negar que esa sensación me producía un gran placer inmediato, hubiese querido no sentirlo y dejar la cama, hubiese querido ser un ser viviente como todos los demás y no este crustáceo que gime con tristeza y podredumbre. Luego caminé a lo largo de mi habitación tratando de enfriar mi ya fría anatomía, aún más, tocando el piso del invierno, Me pierdo, Celestita, me pierdo en el frío y en la humedad del piso. Y quisiera que no sea así, hubiese preferido verte y que seas otra, una opuesta a ti, pero a veces me arrepiento.





martes, 24 de julio de 2012

El fin.







Me sofoca la idea de vivir sin esta visión encerrada y cónica, pobre, minúscula. Y sin querer he caminado esta tarde con ella del brazo por las calles con las pupilas dilatadas y torso debil, y la mirada allí dentro del torso y la pupila queriendo sumergirse en el mar para escapar del calor del infierno. Por eso caminé sin caminar, por eso casi retrocedo en un intento de escapar pero fingiendo tomar impulso con vehemencia. Fingo muy bien, deberías verme, soy la reina de la ficción y por qué no, del drama. No obstante la calle comenzó a adelgazarse como un pan mojado, y unos dientes, desde lejos, y una lengua, desde lejos, esperaban.

miércoles, 18 de julio de 2012

El cuento del dia


El protagonista es un hombre que aprende a leer la baraja española. Su maestro lo observa atónito mientras demuestra la destreza y atino para predecir el futuro.  El viejo maestro se teme desplazado. El hombre es taxista y devoto de la Sarita y maneja cada día desde Independencia hasta el Centro de Lima.
La liberación es un orgasmo más allá del placer y del dolor.


martes, 19 de junio de 2012

Coral superficial




Un par de zapatos me compré.
Blanco y negro los compré.
La punta negra
El cuerpo blanco
En una tienda de almacén.

La tienda era chica
La dueña también.
Ropa usada
Y de alquiler
Todo barato
Todo a granel
En una tienda de almacén.

De lejos un cartel advierte
“No se acepta el devolver”
Y aunque dudosa pero contenta
Los zapatos me compré.

Los use un día
 ¡Y macanudo!
Y hubo una segunda vez
A la vez tercera
No podía
Bajarme la hinchazón de los pies.

¡Pero qué infamia!
¡Qué cobardía!
Tan malos zapatos vender
Desde entonces ya no vuelvo
A la tienda de almacén.

Y así a veces cuando paso
Por el edificio aquel
Miro siempre desde lejos
Con desidia con desdén
Mientras lloran con recelo
mis deditos de los pies.

Malas tiendas, malos dueños
Que juegan con nuestros pies
¡Deberían castigarlos
por estafa tan cruel!


Ahora los zapatos
Me miran al revés
En un rincón de mi cuarto
Con vergüenza tal vez
Pobrecillos, no los culpo
Tan mala suerte correr
Y les juro que no vuelvo
A la tienda de almacén.




martes, 22 de mayo de 2012

Otra vez?



El frío de esta ciudad no es tan cruel como para nublar mi mente aunque sea por unas horas, sin embargo  la novedad y el desorden me ciegan aparentemente como para disimular ante el clima que aún tengo frío. Me llama la atención que hoy no haya tiritado ni cuando comenzó a llover ni cuando, muy de madrugada, se me ocurrió dar un paseo hasta la ventana (odiosa e implacable, almenos conmigo).
Aquella noche la calle, podría jurarlo, era una mujer.
Quise, a pesar de todo, penetrarla desde la temible altura en que me encontraba. Quise ponerle un nombre o saber que ya de por si tenía uno. Pero no pude.
En vez de ello, cerre la ventana y entre en la cama. 
El mosntruo Rojo volvó a aparecer. 


lunes, 21 de mayo de 2012

...



Borracha…

Intempestivamente infiel
                                        Cobarde
Sosegada en las llamas más rojas
Se me olvidan las manos
Y el reloj
Tan prudente
No marca.
Adoro esas frutas ebrias
De trementina y largos cuerpos.


…Borracha…

Se me olvida todo y soy feliz
Y vagabunda.
Camino decentemente y profunda.
Me gustan los niños, los árboles y el ruido.
Soy servicial cuando borracha
Con las copas, el vodka y mi bolsa casi muerta.
Además que cuando tomo soy un encanto.



…Borracha…

Se me olvidó que la vida era de verdad.
Camino sin rastro, como ahora, sin pies.
Me levanté de pronto sola y casi pulsándole
Los segundos
A una mano desconocida.
Vestida de negro, rubia, gris, apática.
Vomitando bilis y sueños.
Hacia el baño (donde sólo van los héroes)
Camino al infierno.




lunes, 7 de mayo de 2012

Changing





Me he vuelto una mujer cansada,
y rota.
Me he vuelto una mujer que calla cuando
debe hablar
pero que siempre
por alguna razón
habla.
Me he visto en el espejo de la calle
como un ser que viste de negro
y nada más
y me he visto con nostalgia
cuando he pensado
en un dibujo.
Me he vuelto como la mujer que rema
mas que de fuerte, de cojuda.
Y de mis ojos salen aguas
contaminadas
que le dan la vuelta
a la esquina.

viernes, 13 de abril de 2012

...

Hubiese querido que nuestra historia no sea esa errada fotonovela ochentera, hubiese querido tener alguna que otra razón positiva o un poco de sentido común.
Los días pasan con la frecuencia más rápida que he podido ver, avanzan rápidos y torpes, tropezando unos con otro,s hiriéndose y colapsando sobre las veredas, cayendo dentro de alguna  que otra ventana. Hubiése sido genial contarte todo esto sin el más mínimo decoro y cara cara, como era que nos gustaba. Pero qué era lo que realmente nos gustaba? Nunca pude saberlo, tal vez cuando sea más grande y entienda las cosas con más conciencia y menos emoción. De todas maneras, la vida me parece bellísima y más aún nuestra historia de terror.
Ayer no salí a la calle y creo que por eso tuve tiempo de acordarme de ti.
Hoy caminé bastante por la Av. Saez Peña, por la Av. Pedro Ruiz y me acordé de ti otra vez. La diferencia es que no me recrimino en absoluto por hacerlo.
La nuestra no es una historia cuyos finales fueron felices, de hecho fueron finales abísmicos, traumatizantes, equívocos. No podría imaginar mi vida universitaria sin el hecho de preguntarme dónde estabas cada vez que desaparecías.
Pero
Ahora mismo me pregunto, qué hago aquí?
Aquí.

lunes, 2 de enero de 2012

El cuento.






El cuento empieza con una puerta que se cierra. Acto seguido, una chica vestida de rojo duerme sobre el suelo en decúbito ventral. Un pintor desesperado. Una maleta junto a la puerta que acaba de cerrarse. Siberia. Siberia en el mapamundi. Una ventana abierta. El viento agitando las cortinas como el amor a Safo. Una mirada traspasando una casa. Un continente.