domingo, 6 de enero de 2013

Un poema del 2010





Te vió mi madre
caminando hacia abajo
mi chico extraterrestre.
Solo ver el mar me da calma,
tus ojos de mar.

Te vió esgrimiendo la cabeza
de acero
dentro de los agujeros
insólitos de un planeta,
cavar fosas coloridas,
llamarle cementerio
a un aro reluciente
a un halo de luz
de tu voz.

Ibas dándole a la calle
ese peso mezquino
de tu mano izquierda.
Calma de buey.

Te ha visto mi madre
y yo he visto en el mar
una calma,
una tranquilidad ciega.


sábado, 5 de enero de 2013

Cuentame otro




Mi amigo el escritor contó un cuento sobre zombis, y justamente uno de ellos llevaba tu nombre pero comía uvas todas las tardes, era el zombie más triste de la ciudad.
Al dia siguiente el mundo se acaba y el zombie no sabe qué hacer.
Entonces hace lo único que todos los zombies, desde Lázaro, saben hacer. Levantarse y andar.
Recorre calles y avenidas enormes y vacías, atraviesa ríos de lava y cemento que yacen como naipes desordenados. Encuentra un lavadero con el caño abierto y durante un buen rato, tal vez cinco o diez minutos, contempla el agua cayendo, perdiéndose en la inexistencia de un mundo acabado. Entonces un milagro, porque no podría ser otra la causa, hace que el zombie solitario sienta la imperiosa necesidad de beber agua. Entonces, con los pies desnudos, verdes y viscosos, se acerca lentamente al chorrito de agua...


domingo, 23 de diciembre de 2012

Sierra distante






- Te he juntado un balde de agua, ve a bañarte.

Mis botas eran un charco de lodo y piedras, pequeño huayco caminando por toda la avenida principal de Magdalena, a la vez también carretera hacia Cajamarca. Llegué al viejo edificio y ni bien vi la fachada supe que él estaba ahí dentro.
Subi las escaleras, el corazón cargado de cianuro.
...
Entonces me dio sus llaves y fui a su cuarto.
Me di un baño con el agua helada del balde.
De pronto, el esperado sonido de la puerta.
La luz de la mañana vuelta añicos en mi vientre.









sábado, 15 de diciembre de 2012

El zancudo



Un zancudo gigantesco me acaba de picar, se le veía gordo ya antes de hacerlo y aún así, lleno de gula y avaricia, se posó en mi muslo. Maldito insecto. De hecho aún me sigue picando, sigue adherido a mi piel y aunque no sienta su trompita succionandome la sangre trato de imaginarme esa sensación solo para alimentar mi rencor contra él, y siento entonces que en esa succión el zancudo me quita algo, algo que va mas allá de un par de globulos rojos, me quita algo que nadie conoce y que incluso yo misma dudo de su nombre o su significado, entonces ante la amargura de saberme saboteada, aplasto al insecto en todo su éxtasis y todo se vuelve una oscura masa negra junto a una roja brecha de sangre cuyo olor es penetrante y sin saber por qué no me asusta ni me da asco. Pero lo que el zancudo me ha quitado no es ni oscuro ni rojo, y tampoco lo encuentro.




viernes, 14 de diciembre de 2012

Fin del mundo



Sobre aquello que mencionamos, eso de eliminar canciones repetidas, te diré que no estoy de acuerdo. Primero vamos a ver cuál es lo suficientemente bonita y cual ya nos hartó. Luego vamos eliminando una por una, previa escucha. Esa sería la última vez de todas que la escuchemos así que mejor nos aseguramos de no extrañarla. Ya más tarde vemos qué se puede hacer. Eso sí, ni se te ocurra salir de casa y dejarme sola, son casi las 7 y sabes que odio cenar a solas. He preparado tu comida favorita, siempre baja en grasas y sal, como se debe, verdad? Antes de dormir veremos ese programa del canal 17 que todo el mundo odia pero que nos divierte tanto, vamos a reír a carcajadas... Si ya me estoy riendo de solo pensar las tonterías que se nos van a ocurrir al verlo. 

Mañana temprano vamos al supermercado, y mientras hacemos las compras me comeré esa torta de chocolate que tanto me provoca y que por la dieta no puedes comer. De regreso a casa, te contaré un secreto.



domingo, 9 de diciembre de 2012








Dormir para siempre
debe ser como cabalgar en el cansancio
en una ciudad perdida
buscando un oasis
con la cantinflora llena de agua fresca.

jueves, 6 de diciembre de 2012

martes, 4 de diciembre de 2012

III





        He pasado toda la mañana prendida de la televisión esperando ver la publicidad en la que sale esa familia. Desperté como a las 6 de la mañana, este domingo de ojos aguados, cuando todos afuera aún dormían y prendi la tele sabiendo con anticipación que lo único que iba a encontrar era algún programa de música folclórica o tal vez, la transmisión de la misa dominguera de siempre, a la que acude muchísima gente, ninguno de ellos parecido a mi, y me parece raro pensar en esto, en que toda esa gente que despierta los domingos temprano padre, madre, hijo, hija a la vez, son una sola persona que despierta, se baña, se toma un juguito, se alista, se pone guapa y sale a la misa para quien sabe qué, con sabe qué misión, y ahora pienso, al imaginarme a padre madre, hijo e hija a la vez, pienso cuál será su primer sentimiento en la mañana, su deseo, risa o malestar. Acomodé la cama y me desparramé en ella, y el desayuno lo comí tan rápido que hasta dudé si lo preparé yo misma o alguién más, aún gozando de la más estridente soledad. 
Sin darme cuenta vino el sueño, y con él una pesadilla que dudo en contarles porque podrían pensar de mi qué rara. En realidad, no hay nada que perder...




sábado, 1 de diciembre de 2012

II






Me converti en una loca satanica cuando vi por primera vez tu foto en television, en policiales. Hasta entonces yo tenia otro concepto de los rostros de los criminales, me los imaginaba lampiños, de mirada torpe y cabello malarreglado, pero jamas imaginé un rostro como el tuyo, válgame Dios qué caricatura de hombre, que perfil, que barba derramada en las mejillas, de hecho una barba que como cascada bañaba también cierta parte de tu cuello como un beso o un tatuaje de nacimiento. Que virtuosidad, además, para llevar un rostro así. Te pesaba la cara? Ahora entiendo como pudiste invlucrarte con tus víctimas, ellas/os pensaron que eras un tipo tranquilo y sin necesidades y, porque no, sin ninguna mala intención. Pensaron. ellas y ellos, que sólo buscabas atención, la atención común y corriente que busca cualquiera en un banco, en el supermercado. Pero lo más curioso es que ibas a prisión de por vida, por aquellos crimenes, y pese a ello sonreías como si tu madre hubiera vuelto a nacer o como si te despertaran en la mañana de tu cumpleaños con un desayuno fresco. Dime tú, quien sonríe sabiendose perdido totalmente?



Cuál era tu plan?






martes, 6 de noviembre de 2012

I







Salí de casa y caminé y caminé hasta que los zapatos se me hicieron polvo. No había ni una sola mirada en el lugar donde llegué. Me senté a esperar en una especie de sendero, luminoso y fresco. Comenzó a llover y me trasladé bajo un árbol a dos metros y medio a la derecha. Tenía hambre pero ya era tarde, lejos y oscuro. Un aullido crepitaba la espalda del árbol contra mi espalda. Desperté en Puerto Eten.