
sábado, 23 de junio de 2007
viernes, 22 de junio de 2007
Horóscopo
Me veo tomando un café a las 3 de la tarde, pensando en leer la revista que tengo en las manos, pensando en pensar en mi...
martes, 19 de junio de 2007
Quiero ser tu ex.
O talvez lo soy, no sé.
Quedamos en lo que sea,
así que eligo.
No me malinterpretes.
Pasa que a veces es bueno
llenarse de significados.
Quiero que le digas a otra
que talvez yo me mandé
y que nunca me quisiste
y que, al fin y al cabo,
sopeses mis angustias y encantos
y suene un ¡Oh, no!
¿Volver y tocar?
Raudo piensas,
te mueves despacio,
envías cartas anónimas
con tus huellas digitales
tan marcadas
tan extensas y macabras.
Hace mucho,
le tuvimos miedo a hablar
pero hoy quiero hablarte
cantarte
porque sos mi compás tartamudo.
Yo te canto.
Tú te cantas.
Ellos te cantan y me dañan.
Ya no sigo conjugando,
sería como leer un pésimo libro
de superación personal.
lunes, 18 de junio de 2007
Carmen Ollé
Suburbio
Aquélla, la más perversa nunca amó.
Se enredó en mis brazos entre sábanas. Sabia,
los pies hacia la puerta...
Irascible, su único defecto era su única virtud,
al placer amó más que al dinero,
a una cicatriz
que a un collar de perlas.
Yo que frecuento las tabernas cerca al mar
sé que ella piensa en Lautréamont
- nombre desconocido -
y en la melancolía de un atardecer gracioso
como un ojo vaciado.
Aquélla, la más perversa nunca amó.
Se enredó en mis brazos entre sábanas. Sabia,
los pies hacia la puerta...
Irascible, su único defecto era su única virtud,
al placer amó más que al dinero,
a una cicatriz
que a un collar de perlas.
Yo que frecuento las tabernas cerca al mar
sé que ella piensa en Lautréamont
- nombre desconocido -
y en la melancolía de un atardecer gracioso
como un ojo vaciado.
El mago de aquel bus tenía la uña del dedo meñique pintada color rosa, y merodeaba en él una tristeza inconsolable que me recordaba al primer día que fui al colegio. Para ese entonces, yo solía evitar las sonrisas y los halagos vanos por miedo al acercamiento súbito de cualquiera de las demás niñas: era inevitable sentirme parte de la grisácea nada que abrazaba el colegio por las mañanas terribles y tímidas de mayo.
Con su apariencia rechoncha y malgastada, el mago hablaba arduamente de los recuerdos en su tierra natal: apuestas ganadas, viajes por todo el mundo con el circo y uno que otro león hambriento que, sin duda, le hicieron adquirir gran fama y renombre según él decía.
"El hombre de las manos de seda, así me llaman todavía, porque como yo nadie domina la baraja, la pelota y la paloma", vociferaba con orgullo, y se asomaba a su irritado ojo derecho un susurro de nostalgia húmeda. El sabía que, a pesar de su cuerpo otra vez rechoncho y por primera vez tan cansado, podía ser, hacer y decir lo más inaudito y mágico a un radio próximo de metro y medio. Hasta aquella distancia, él era el rey.
El rey, con sus palabras y quejas existenciales fugándose por aquel huecote en el bolsillo izquierdo del pantalón, con el pulgar escondiendo los naipes del truco, con el soñar ser dios-mago en el bus al medio día.
El bus paró, y con el la gruesa y dulce vocesita adornada por el olor a ron.
jueves, 14 de junio de 2007
Un deseo ...
JUntos
los caminos
se contagian de piedras,
de raíces
de pasos
que suenan tan cerca
y el oído taciturno
del paisaje
los goza con asombro,
talvez
nostalgia también...
Pero juntos...
Y compartiendo
pestes
mala hierba.
Y aun así.
¡Admirable!
¿Y nosotros?
Tú me pides un silencio
para llenarlo
con tus tapice
tan antiguos...
Y yo me río
(tan tonta...)
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