miércoles, 13 de marzo de 2013

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Nadie me había avisado que la vida a veces suele ser este devenir nauseoso que olea y serpentea y golpea como un remolino de zapatos.
A veces mi boca pretende que la felicidad sea ese tránsito incestuoso que la atraviesa con el descaro de un cepillo de dientes sin darse cuenta que ella misma ha permitido mil clases de penetraciones de diversos tipos que incluso han tocado aquel tímido límite de las arcadas. 
Me pregunto cómo remediar esta constumbre ahora, esta necesidad de explotar.

sábado, 9 de marzo de 2013

Esta noche





Me pregunto donde estará él ahora
y por qué sobran tantos pies en esta cama
en el pasillo que veo pasar callado y siempre
hacia abajo.
Me encierro entonces en el baño,
donde solo van los heroes,
y pienso que es injusto que ese par de pies
se entrelacen esta noche

y la cocina tan vacia
tan llena de roedores palidos.

jueves, 24 de enero de 2013

La risa que ladra








Me he vuelto a equivocar, y parece que en el fondo veo una risa que ladra.
Ayer tuve una pesadilla que no pude contar y que se me cuece en el cerebro como un puré de amargas habas malholientes.
Hubiese querido tener la longitud de las vías amarillas, sus luces, su ascetismo.
Se me hizo tan difícil traspasar el umbral agreste de lo desconocido y terminé perdiendo como los grandes, como los grandes perdedores.
Pero hay algo que solo sabemos algunos losers: morir.











domingo, 6 de enero de 2013

Sueño cuatrocientosmil





A veces quisiera tener hijos y ser muy pobre y sentir esa felicidad. Pasa que la mayor parte de mi vida me la he pasado aparentando y eso se volvió un juego muy aburrido. Pasa que la mayor parte de mi vida me la he pasado viajando de un alma a otra sin salir de mi cuerpo. Se acaban los veranos y los inviernos y el sol sigue siendo el mismo. Y las solitarias estrellas nos miran desde arriba queriendo moverse y besarnos. En particular una solitaria estrella nos mira y quiere devorarnos a besos. El mar, la playa, la noche son cosas que no pueden estar nunca separadas. Son cosas que se han hecho para narrarse en infinitos cuentos y poemas, para contarse en infinitas bocas. A veces quisiera amar con prontitud y vehemencia y ser una mujer tenaz. A menudo me pregunto... entonces qué hago? Y para decidir tengo que lanzar dados, darle privilegio al azar antes que al raciocinio, porque la verdad ya no sé.
Ayer soñé que la última mordida que le di a mi amado dejaba una huella profunda en él, y que el amor, en vez de deslumbrarse, se retorcía de vértigos, de tanto hecho sobrenatural.






Un poema del 2010





Te vió mi madre
caminando hacia abajo
mi chico extraterrestre.
Solo ver el mar me da calma,
tus ojos de mar.

Te vió esgrimiendo la cabeza
de acero
dentro de los agujeros
insólitos de un planeta,
cavar fosas coloridas,
llamarle cementerio
a un aro reluciente
a un halo de luz
de tu voz.

Ibas dándole a la calle
ese peso mezquino
de tu mano izquierda.
Calma de buey.

Te ha visto mi madre
y yo he visto en el mar
una calma,
una tranquilidad ciega.


sábado, 5 de enero de 2013

Cuentame otro




Mi amigo el escritor contó un cuento sobre zombis, y justamente uno de ellos llevaba tu nombre pero comía uvas todas las tardes, era el zombie más triste de la ciudad.
Al dia siguiente el mundo se acaba y el zombie no sabe qué hacer.
Entonces hace lo único que todos los zombies, desde Lázaro, saben hacer. Levantarse y andar.
Recorre calles y avenidas enormes y vacías, atraviesa ríos de lava y cemento que yacen como naipes desordenados. Encuentra un lavadero con el caño abierto y durante un buen rato, tal vez cinco o diez minutos, contempla el agua cayendo, perdiéndose en la inexistencia de un mundo acabado. Entonces un milagro, porque no podría ser otra la causa, hace que el zombie solitario sienta la imperiosa necesidad de beber agua. Entonces, con los pies desnudos, verdes y viscosos, se acerca lentamente al chorrito de agua...


domingo, 23 de diciembre de 2012

Sierra distante






- Te he juntado un balde de agua, ve a bañarte.

Mis botas eran un charco de lodo y piedras, pequeño huayco caminando por toda la avenida principal de Magdalena, a la vez también carretera hacia Cajamarca. Llegué al viejo edificio y ni bien vi la fachada supe que él estaba ahí dentro.
Subi las escaleras, el corazón cargado de cianuro.
...
Entonces me dio sus llaves y fui a su cuarto.
Me di un baño con el agua helada del balde.
De pronto, el esperado sonido de la puerta.
La luz de la mañana vuelta añicos en mi vientre.









sábado, 15 de diciembre de 2012

El zancudo



Un zancudo gigantesco me acaba de picar, se le veía gordo ya antes de hacerlo y aún así, lleno de gula y avaricia, se posó en mi muslo. Maldito insecto. De hecho aún me sigue picando, sigue adherido a mi piel y aunque no sienta su trompita succionandome la sangre trato de imaginarme esa sensación solo para alimentar mi rencor contra él, y siento entonces que en esa succión el zancudo me quita algo, algo que va mas allá de un par de globulos rojos, me quita algo que nadie conoce y que incluso yo misma dudo de su nombre o su significado, entonces ante la amargura de saberme saboteada, aplasto al insecto en todo su éxtasis y todo se vuelve una oscura masa negra junto a una roja brecha de sangre cuyo olor es penetrante y sin saber por qué no me asusta ni me da asco. Pero lo que el zancudo me ha quitado no es ni oscuro ni rojo, y tampoco lo encuentro.




viernes, 14 de diciembre de 2012

Fin del mundo



Sobre aquello que mencionamos, eso de eliminar canciones repetidas, te diré que no estoy de acuerdo. Primero vamos a ver cuál es lo suficientemente bonita y cual ya nos hartó. Luego vamos eliminando una por una, previa escucha. Esa sería la última vez de todas que la escuchemos así que mejor nos aseguramos de no extrañarla. Ya más tarde vemos qué se puede hacer. Eso sí, ni se te ocurra salir de casa y dejarme sola, son casi las 7 y sabes que odio cenar a solas. He preparado tu comida favorita, siempre baja en grasas y sal, como se debe, verdad? Antes de dormir veremos ese programa del canal 17 que todo el mundo odia pero que nos divierte tanto, vamos a reír a carcajadas... Si ya me estoy riendo de solo pensar las tonterías que se nos van a ocurrir al verlo. 

Mañana temprano vamos al supermercado, y mientras hacemos las compras me comeré esa torta de chocolate que tanto me provoca y que por la dieta no puedes comer. De regreso a casa, te contaré un secreto.



domingo, 9 de diciembre de 2012








Dormir para siempre
debe ser como cabalgar en el cansancio
en una ciudad perdida
buscando un oasis
con la cantinflora llena de agua fresca.