martes, 10 de agosto de 2010
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viernes, 6 de agosto de 2010
Para Carolina.
Para Carolina
de mi amor profundo
dos ríos:
Amazonas
Ucayali
Dos ríos
de verano.
Para Carolina
la habitación de Kafka.
Los sueños dorados
de una rota
máquina
de escribir.
Para Carolina
los tibios racimos
de uva
que ha parido
la noche
debajo
de las sombras verdes.
miércoles, 28 de julio de 2010
Escape
en el fondo oscuro y movedizo
de un pozo.
Fibras de hilos
que me conservan y
se degradan.
De las mantis religiosas,
de las arañas del barro,
de un cienpiés azul:
De los insectos escapo.
A lo que digo
también se le escapa lo complejo
y es cuando una de mis manos
se cubre canalla la frente.
Debería perder mis prendas
en la calle
más seguido
junto a los insectos del bosque
que deambulan por la ciudad.
miércoles, 14 de julio de 2010
Calma
Esta tranquilidad de mierda
al rededor
se siente como la mezcla
de dos perfumes.
Esta tranquilida de mierda
sobre mis pies
se posa arrogante
me lleva bien lejos.
Esta mierda tan tranquila
me roba los pocos minutos
que me quedan
de vida.
miércoles, 30 de junio de 2010
El tiempo
que segrega
granos de risa entrecortados
por los minutos.
El tiempo es un pretexto
de los hombres
para apurarnos
a procrear.
El tiempo se nos resbala
y corremos aterradas
a rescatarlo:
no se vaya a enojar
papá.
miércoles, 16 de junio de 2010
Permanencia
Nunca fuimos lo que se dice, un par de bohemios. Yo más que todo era la que ponía el orden y él solía desbandarse a proposito porque sabía que, de tocar fondo, yo estaría siempre para salvarlo. Cada semana viajábamos a cualquier provincia cercana para conocer el sitio, la gente, y así motivarnos de escribir más cosas. Preguntábamos por el mejor restaurante de cada pueblo y devorábamos sus mejores platillos. Después de unos meses de lo mismo, yo ya me sentía aburrida. Le propuse dejar de vernos por un tiempo. Ël aceptó. Ayer lo encontré en una ferretería. Necesitaba unos clavos.
viernes, 4 de junio de 2010
La puerta
A esta puerta le duelen los pies,
de barro
modelados
A esta puerta
sin visagras
le duele abrirse
toda
de un tirón
A esta puerta
malograda
le remuerde
no haberse cerrado
cuando tus dedos
rimaban
toc
toc
toc.
miércoles, 12 de mayo de 2010
Regresé
Mis fines de semana son tuyos desde la corona hasta el domingo. Multiplicamos las horas con esa levedad que sólo llega con los años, con esa resequedad que despedaza nuestra piel y la convierte en polvo, polvo que nos inunda y nos hace estornudar mil achíes de constelación lunar.
jueves, 6 de mayo de 2010
The lonely desert
Me pides que tome fotos del paisaje de Arizona mientras me miras con tus ojos de camara fotográfica, esos dos ojos que lo capturan todo, que lo devoran todo. Me pides que piense al desierto como a un hombre alcohólico decidido a abandonarse después de sufrir un súbito infarto. apoderado del desierto mismo, que ahora lo devora como a un niño.
Tomo entonces fotos a los cerros inundados de cactus y arbustos espinosos. Una lagartija tuerce los ojos de planeta mientras yo giro a su alrededor como un precario sol. Mi cuerpo la ilumina porque irradia una escencia
que se derrite
que se derrite
que se derrite
poco
a
poco.
lunes, 3 de mayo de 2010
Hoy
Si hay una canción del caminante, cántamela ya. Seamos compañeros de viaje, de sed por beber aguas tranquilas. Miento por deporte, miento porque no tengo otra cosa mejor que hacer, y camino. Y mientras voy caminando detrás mío caen terribles formas de gente que se derrite como estatuas de cera, y ese calor, ese fuego alcanza rozarme y me quema. Se me quema la espalda mientras camino y no importa nada, o parece que no importara nada porque miento. Miento por entretenimiento belicoso y dañino. Es como si un día dijera que estoy viva y que me vengan a ver, habiendo recién cruzado un río rarísimo, o habiendo conocido al Virgilio que me lleve de brazos al infierno. Miento mientras se pudre mi voz, mi decencia, mi tino. La percepción que tuve siempre de mi fue la equivocada. Al mirar al espejo encontraba a una desconocida. A una pintora que se duerme en clases de pintura, a una escritora que detesta leer, a la persona impersonal.
Ya no quiero mentirle a ese mi reflejo, o no quiero que ese, mi reflejo incoloro, me mienta más.
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