miércoles, 12 de agosto de 2009

A mis amigos



Los amo a todos, aunque no me amen. Muero por ustedes y por verlos felices, por matarnos de risa juntos escuchandolos reir y balbucear estupideces de lo que paso ayer o la semana pasada, cuando se sintieron heroes de lo ajeno, si, porque no hay que ser ladrones para robar, sino simplemente existir para si mismos: eso constituye una clase de robo, a mi parecer.
Los amo con locura y en demasia, y suspiro por sus vidas intranquilas que no me miran, que me alejan mientras continuan hablando y enloqueciendose a ustedes mismos. Es cuando mi ojo derecho se convierte en una abeja zumbadora que no quiero dejar de mirar nunca jamas porque amo a los animales, viviria y moriria para ellos, para dormir las horas obervandolos, convirtiendome en tunel, en bala, en fuego.
Pero a ustedes los amo mas, y se hace corto el tiempo y el espacio para gritarlo o para tallarlo en una piedra de esas occidentales que dizque te dicen tu vida y tu futuro. Me vuelvo sombra y abismo de luz para ustedes, para que tengan donde caer cuando cuando suben tan alto que no pueden verme, no pueden distinguirme, y yo agito las manos pidiendoles un grano de arena del vasto mar de sus celulas, y ustedes solo quieren un camino a la casa y dormir, y contar ovinos de una granja que odio tanto.




sábado, 25 de julio de 2009

Nosotros




Provenimos de una parte del mundo en donde pueden confundirse los aplausos con las risas o con el ruido del mar. De ser un objeto sólido sin vida, puedes pasar a ser una planta o un insecto en un abrir y cerrar de ojos. No tenemos fronteras, somos apátridas, por eso cuando se celebra alguna fecha especial en algún lugar, tratamos de ir al baño para leer almanaques o libros bastante digeribles.


Nos gusta el ruido en volumen bajo, nos gusta la danza clásica y pausada, el buen moverse, el respirar bajo el agua. Nos apasiona conversar sobre la relación entre el cosmos y la comida, y nos es de buen agrado estar solos, de tarde, cuando necesitamos compañía.


A menudo hacemos fiestas en el cuarto de alguno de nosotros y bailamos con cada uno de sus peluches. Bebemos apple martini, y simulamos cantar ópera para meditar y para reirnos de nuestras sombras abriendo enormemente la boca a contraluz.


Una vez, un niño de los nuestros sostuvo un fósforo encendido entre los dedos durante cinco minutos. Le tuvimos que pedir que se vaya para siempre.


Imagen de: http://www.ollorens.com/blog/

jueves, 2 de julio de 2009

...

Alguna vez ambos soñamos que si un día yo me enamoraba, sería de un pintor.Creo que todo fue un miércoles, que estábamos en medio de una crisis de invasiones de agujeros negros en el alma y en el bolsillo. Cuando esto pasaba, te convertías en un hombre muy malo.
Cuando no soñábamos, tratábamos de cantar en la puerta de alguna iglesia. Siempre tratamos pero no lo hicimos nunca, porque tus pijamas estaban demasiado sucios para exhibirte en la calle, y los míos demasiado limpios para ensuciarlos en el suelo.
Nos convertimos en una especie de monstruo: alimentamos nuestra soledad con fuertes vigorizantes, matamos cucarachas con veneno para ratas y bailamos una danza llamada Harikiri. Los domingos llamábamos a Salinas para preguntar por la familia o leíamos libros de Historia del Perú. Queríamos sentirnos vivos y parte de una realidad.
A veces tú tratabas de conservar el baño limpio. Lo hacías bien.
A veces yo ensuciaba el desorden para tener problemas que resolver.
Leíamos cuentos sobre las ciruelas, sobre las naranjas, sobre el cosmos, pero más que todo sobre el sofá gris con manchas de té.
Hubiese querido que alguien te conozca, salir a la calle juntos o alternar charlas vacías y sin sentido en algún parque de Lima. Comer parrillada de avestruz en un restaurante vegetariano.
Llevar por casualidad la misma lonchera al colegio.
Ser la pintora que camina de noche hacia su casa y no encuentra a nadie en el camino.

miércoles, 24 de junio de 2009

Desde que te fuiste no puedo dormir. Te vi de pronto sin querer verte, te vi queriéndote ver por una rendija, que más que cárcel era corral de animales mismos musitando, cantando, recitando poemas de gran calibre, como tus venas. Gritaban verdades horrendas al oído de sus amos, quienes solo extendían la mano llena para darles muerte. Te fuiste y ya no puedo dormir, y solo sueño que duermo mientras la television me cuenta novelas repetidas, noticias exprimidas para el mudo público, la inerte masa poblacional que me traga, que nos traga, y como plastilina te aleja de mi, convierte tu rojo en amarillo, en verde, en violeta, y yo pierdo el color. Y yo pierdo el ánimo, y pierdo el sabor del agua que tomamos, pierdo el sabor de las palabras, pierdo el sabor de las horas divididas entre tres, por tres, por tres, por tres, entre cien... y te vas... y ya no tengo sueño...

lunes, 8 de junio de 2009

Las de mi clase son mujeres. Pertenezco a la clase "mujeres", de ahí no se desprende ninguna rama, por muy tecnicista que suene. Los diccionarios son los que mejor lo explican. (Cítese: mujer).

Para hilar la palabra "promesa", cítese en el mismo diccionario, "romper".

Si necesita usar un insulto respectivo, cierre el diccionario y mire hacia si mismo para encontrar la palabra perfecta.

martes, 26 de mayo de 2009

Dis

A veces el rosa lo veo plomo, y otras veces el violeta lo veo verde menta. Cuando giro la cabeza hacia la derecha no puedo distinguir colores, es entonces cuando pierdo el conocimiento y despierto siempre 3 horas después en la misma sala de espera con dos helechos de adorno y una ventana grande y psicóticamente limpia. Regreso a casa a pie para no darle gusto a los mareos y a las náuseas, que en caso de presentarlas, me levanto y camino rapidamente por toda la sala para calmarme. Se me ocurre voltear hacia mi cama y puedo ver los colores más bellos que jamás imaginarías, todos en blanco y negro. Tanta belleza me nubla, así que duermo y sueño con aquella sala de espera, pero en el sueño solo aparece un helecho sin fotocopia y la ventana sigue igual de limpia. Me bebo el agua que cae por debajo del helecho y me doy cuenta que no dormía. A través de la ventana puedo ver siluetas blanquinegras y luces totalmente blancas. Almenos eso parecen.

martes, 12 de mayo de 2009

Caminan por las calles intentado cortar el pelo de los transeúntes distraídos, opacados y translúcidos. De los más distanciados de la realidad, de los más cercanos a su propia atmósfera cerebral. Cortan el pelo por puro placer y desdén, cortan el pelo por una tendencia lujuriosa de comer hamburguesas sucias, por arruinar el peinado de la gente también, y por pura convicción política. Solo sé que por dentro se sienten como perros enjaulados con grandes dientes o como perros flautistas sin flautas.

sábado, 25 de abril de 2009

Foto

        Si acaso estuve triste, la alegría de Jet Li logró agitar en mi interior cierta paz que por el momento me mantuvo serena. Ya no puedo mirar más fotos, ni tomarlas, ni imaginar un cuento sobre el cuarto oscuro de un fotógrafo. Me siento como aquel anciano traumado y solitario que trabajaba en los revelados instantáneos, cuya puntual finalidad era congregar una familia de amor... amor... qué palabra tan melosa y asfixiante. Ya no puedo ver con los ojos de antes. El amor murió, si algún día existió. Me dan asco las canciones, las risas, la alegre bulla. Me dan asco los abrazos y los besos, y nuevamente las fotos. Se extingue un abominable hombre dentro de mi. Ese que me hacía ser fuerte pero torpe unas veces, agil y lerda en otras. En vez de amor, solo queda en el mundo muchos perfumes exóticos y cremas hidratantes para cultivar el espíritu.

martes, 14 de abril de 2009

El pelo

De doble hebra, quebradizo y de color oscuro. Definitivamente, era de una mujer. Talvez la mujer que deshilachó el pollo, talvez la hija de aquella. Arcadas profundas, temor de asco y temor de pensar en el asco. Preferimos caminar más despacio y contemplar los basurales con mirada paternal.