Desde que te fuiste no puedo dormir. Te vi de pronto sin querer verte, te vi queriéndote ver por una rendija, que más que cárcel era corral de animales mismos musitando, cantando, recitando poemas de gran calibre, como tus venas. Gritaban verdades horrendas al oído de sus amos, quienes solo extendían la mano llena para darles muerte. Te fuiste y ya no puedo dormir, y solo sueño que duermo mientras la television me cuenta novelas repetidas, noticias exprimidas para el mudo público, la inerte masa poblacional que me traga, que nos traga, y como plastilina te aleja de mi, convierte tu rojo en amarillo, en verde, en violeta, y yo pierdo el color. Y yo pierdo el ánimo, y pierdo el sabor del agua que tomamos, pierdo el sabor de las palabras, pierdo el sabor de las horas divididas entre tres, por tres, por tres, por tres, entre cien... y te vas... y ya no tengo sueño...